Hoy los médicos españoles votan el nuevo código deontológico con pautas de modificación a merced de la inquisidora dirección del Gobierno del Sr. Rodríguez que sigue con la suya de arrastrar los valores tradicionales españoles con su capacidad para convertir el buenismo en el malismo. Ya tuvimos bastante a lo largo de esta legislatura con soportar la aprobación de la nueva ley del aborto que permite a las mayores de 16 y menores de 18 años poder abortar sin el consentimiento de sus padres sino que ahora quieren obligar a los médicos a que no se puedan acoger al derecho de objeción de conciencia obligándoles a practicar "prácticas" inmorales relacionadas con este fin que no justifica ni éste ni los medios.
La gran estrategia del Sr. Rodríguez durante su segundo mandato ha sido atribuir una ideología "socialista" que poco piensa en lo social y en lo humano con la ayuda de dos ministras que no han estado a la altura de las expectativas dentro de un Ministerio tan importante y "vital" (de vida), como el de Sanidad. El principal problema de Trinidad Jiménez y de Leire Pajín es que ambas son unas solteronas sin hijas y que obviamente por esta circunstancia son incapaces de ponerse en la piel de una madre ante la posibilidad de que su hija menor de edad pueda y/o quiera abortar sin su consentimiento, pero lo que no me puedo explicar es que se les haya olvidado tan rápidamente que ellas también tuvieron esa edad y que ante una situación similar seguramente hubieran requerido la ayuda y el apoyo de sus progenitores para lidiar la situación con mayor afecto, solidaridad y cariño. Tal vez la ley no tenga la capacidad moral y sentido común que se requiera, y digo tal vez porque no todo el mundo tiene que pensar igual que yo, eso no lo cuestiono, lo que cuestiono es la mínima capacidad moral y sentido común de quiénes la crearon y le pido a Dios de corazón, que ojalá nunca tengan que estar en la situación que les marca la ley y puedan ayudar a su descendencia femenina en tan dramática situación por el bien de sus hijas obviamente.
Sé que los médicos seguirán apostando por la vida como elemento básico de su propia existencia y echen por tierra las estupideces antimorales de este Gobierno sin moral. Y atémonos los machos que Alfredo P. viene pisando fuerte.
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