domingo, 25 de septiembre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Quédense con este nombre. Terrence Malick. Pero quédense muy en serio con él y cuando lo vean escrito en algún cartel cinematográfico como director o guionista, ni se atrevan a gastarse la friolera de X € para ver alguna película suya. Los "entendidos" dicen que quiere emular a su antecesor Stanley Kubrick en la superposición de sentimientos profundos y transcendentales del quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, pero la realidad es que no, no es así. La única realidad de este "director de cine" es que tiene como misión descojonarse de los imbéciles que se gastan 8 € en una entrada de cine para ver su película, como fue mi caso ayer.

"El Árbol de la Vida" ofrece un reclamo importante y a la vez desconcertante. Aparecen en la película Brad Pitt y Sean Penn. Es el gancho. Es la estafa. Es la vergüenza. ¿Cómo dos actores de la talla y categoría de los citados, osan participar de semejante bodrio?, ¿por qué el sinvergüenza de Malick nos engaña con la presencia de estos actores para que, como borregos, vayamos a ver la película y caigamos en la trampa?

"El Árbol de la Vida" es la mayor mierda de película que he medio visto en mi vida y digo medio visto, porque me salí del cine. Resultaba más interesante incluso, ver como el Barça le metía 5 a mi Aleti. Y acabó el partido. En un día normal, me hubiera sentido humillado por el despliegue futbolístico del equipo de Guardiola pero ayer no, ayer me sentí humillado por haber caído en el engaño de este "pseudodirector de pacotilla" pues elaboró con una estrategia ejemplar, ya le gustaría a Guardiola incluso, el mayor engaño cinematográfico del mundo.

La película parece estar ambientada en los Estados Unidos de los años cuarenta-cincuenta y de repente, sin que nadie prologue lo que va a ocurrir, el imbécil de Malick nos mete paranoias arquitectónicas entremezcladas con agobios injustificados en un ir y venir de imágenes sin diálogos. Del universo planetario conocido al movimiento celular. De las sombras de los niños a los bosques que aspiran llegar al infinito. Del interior de las olas a las situaciones simuladas de dinosaurios que bien merecieron un final mejor. Pasa la película como un desconcierto cerebral digno de alguien sin sustancia gris. Vamos que mi hija con 8 años coge una simple cámara de vídeo y seguro que mezcla imágenes "sin sentido" con "mayor sentido". Una vergüenza que debería ser avisada.

No tuve la oportunidad de serlo (avisado, claro), pero desde aquí les emplazo a ver cualquier película mala, incluso española, que seguro que es mejor que la mierda de "El Árbol de la Vida". Lo lamento por su madre pues le deben estar pitando los oídos constantemente pero este sinvergüenza no me vuelve a engañar. No se la recomendaría ni a mi peor enemigo, bueno, a Mourinho sí, je, je.

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