martes, 28 de junio de 2011

SOLO DIEZ MINUTOS

A veces la vida te sorprende y abre sus alas deshojando tu imberbe experiencia. Bastan solo diez minutos para que se vean frustradas las ilusiones puestas en un camino que debería haber sido apacible, emocionante y tranquilo y que poco a poco ha concebido la dificultad como impronta. Solo diez miserables minutos.

Cuando nos disponemos a evolucionar como seres humanos trayendo a este mundo guirnaldas de frescura envueltas en llantos de neonato con el fin de intentar sentirte totalmente completo, la vida te da un revés para avisarte de que aún te queda mucho por aprender y que diez minutos son suficientes para sentirte más vulnerable y más temeroso. Tu vida se ve truncada, llegas al fondo del pozo de la impotencia pero te queda la esperanza de mirar hacia arriba y ver la luz que te rescatará de este mal sueño porque no mereces tanta felicidad rota.

María, Nerea, Paloma, Marina..., iban a ser tu seña de identidad. Hija de Sancho y García la rúbrica a tu perfección pero los diez minutos de tu segunda ecografía trastocaron tus planes ansiosos de vida y allá donde estés, siempre estarás en los corazones de quienes te añoramos antes y después de tu pequeña pero intensa experiencia vital. Descansa en paz y dile a Dios que te cuide por nosotros. ILD.

Quiero dedicarle esta carta a todas las personas que como yo, hemos sufrido innecesariamente la frustración de vivir una armonía descompasada, una tristeza silenciosa o una esperanza de vida quebrada por culpa de diez malditos minutos.

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